Un día normal como todos los otros , me dirigía al negocio del vecindario hacer unas compras para el almuerzo , cuando me di cuenta que el dueño lo estaba cerrando así que apresure el paso para llegar antes de que quedara sin poder comprar , llegue justo a tiempo y el dueño me dice, “vamos a bajar la cortina para que nadie más entre , a si la atiendo como merece”- no le tome mayor importancia a sus palabras, pero más adelante me daría cuenta de la profundidad de su frase.
Comencé a pedir lo que necesitaba y él con rapidez me atendía –“me puede pasar una bolsa”- le dije para ir a buscar unos vegetales. Estaba escogiendo unas verduras media inclinada cuando siento que él se coloca de tras de mi toma mis pechos y me dice al oído-“¿puedo escoger estos melones que tiene aquí?”- yo muy enfadada por lo que estaba sucediendo, me separo de él muy rápidamente –“¿Qué le sucede? ¡¡¡”- le pregunto muy eufórica , el solo sonríe y en un movimiento muy ágil me toma de la cintura me acerca abrupto y me apega a su cuerpo-“me tienes miedo preciosa?”- añadió rozando suavemente mis labios con los suyos, me di cuenta de que a pesar de todo lo que estaba pasando, estaba increíblemente mojada, sentí unas ansias tremendas de que me besara.
El jueguito se tornó muy excitante, para la mala suerte mía, pero buena para él; yo vestía una minifalda y polera de encaje que le facilitaba las cosas, me tomo de las caderas y me levanto colocándome en el mostrador abriendo mis piernas para recorrer partes íntimas, era difícil no sentir placer al percibir sus dedos jugueteando por el borde del colaless, corriéndolo un poco para tener más acceso sin problemas, introduciendo su lengua, lamiendo cada espacio. Ahí estaba yo, rendida a sus caricias, estremeciéndome al sentir su lengua revoloteando, penetrando, eran exquisitas las sensaciones, que en ese momento olvide todo y solo me entregue a la lujuria
Él mantenía su actuar , perdido entre mis piernas , deleitándose en mi sexo , excitada con unas ganas desesperadas de ser penetrada, ahí estaba , toda expuesta , él seguía saboreando ,penetrando con sus dedos una y otra vez en una danza exquisita provocando gemidos , convulsiones y humedad , el no paraba con su excursión dentro de mí , que en un momento ya de no poder seguir soportando tantas sensaciones , mi cuerpo explota en un orgasmo escurrido , que él absorbe deliciosamente.
Me ayuda a bajar del mostrador me temblaban las piernas el aun saboreaba los bordes de su boca extrayendo cada gota de mi clímax, me voltea muy rápido que no alcance ni a reaccionar cuando siento su pene penetrando , sus embestidas eran duras que me tuve que afirmar del mostrador , cada vez más profundas , él se afirmaba de mis nalgas , la danza continuo por un lapso de tiempo , yo gemía de placer y el acompañaba mis sonidos era una melodía muy excitante , hasta sentir una calidez , me di cuenta por sus gemidos más agitados que había evacuado su éxtasis dentro de mí , saco su miembro de mi cavidad escurriendo nuestros flujos por mi entrepierna… deteniéndolos con mi mano para saborear…
Una deliciosa y fugaz experiencia que tuve con mi casero, que se comió el postre antes del almuerzo.
jaja los caceros y caceras de la vida....sorpresas nos tienen
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